Breve historia de Santo Domingo (1170 – †1221)

Fr. Aldo Torrez Roca, O.P.

CUADRO SANTO DOMINGO

Santo Domingo nació el 24 de junio de 1170 en Caleruega (Burgos), en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos mayores, Antonio y Manés, ambos también sacerdotes: Antonio, secular y Manes, dominico.

Domingo tiene una niñez y juventud normal dentro de los modelos de aquel tiempo. La Hagiografía ha adornado esta etapa de su vida con símbolos que predeterminaban lo que iba a ser este hombre: el cachorro, la tea, la estrella en la frente, su generosidad con los pobres que le llevo a vender sus libros, etc.

El siglo XIII ofrecía a los hijos de nobles dos opciones: las armas o la Iglesia. Los guzmanes se inclinan por la Iglesia apoyados por sus familiares.

De los siete a los catorce años (1177-1184), bajo la preceptoría de su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán (Burgos), despertó su vocación hacia el estado eclesiástico.

De los catorce a los veintiocho (1184-1198), vivió en Palencia: seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia.

Al terminar la carrera de Artes en 1190 (1191), recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Allí se inicia en la vida comunitaria y en la contemplación. En Osma se ejercitó en el silencio, en la oración, en la celebración litúrgica, en la preocupación por los semejantes… Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

Al concluir la Teología en 1194, se ordenó sacerdote y es nombrado Regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia. Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y Magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

1203 Viaje diplomático a Las Marcas (Dinamarca), en compañía de su amigo el obispo Diego de Osma: Concertar el matrimonio del hijo del rey Alfonso VIII, el príncipe Don Fernando, con la princesa Danesa. Fue toda una experiencia, decisiva para su vida. Conoció la herejía en el sur de Francia y sus desastres, y también la agresividad de los paganos frente a los predicadores de la fe cristiana. En adelante sólo sabrá ser predicador.

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Al llegar a la corte danesa, una inesperada noticia les sorprendió: La princesa había muerto.

En sus idas y venidas a través de Francia, conoció los estragos que en las almas producía la herejía cátara y Valdense. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, siempre acompañando al obispo Diego, decidiéndose durante ellos su destino y clarificándose definitivamente su ya antigua vocación misionera. Atravesando la región del Mediodía de Francia, se enfrentan con la herejía cátara (o albigense) y Valdense. En Toulouse, en Dinamarca, en Roma, en Montpellier, en Narbonne, descubren culturas diferentes y la miseria. Domingo acoge con entusiasmo la iniciativa tomada por su obispo de predicar como un mendigo y un pobre, a imagen de los apóstoles.

De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros y valdense. Rehúsa a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente.

Después del retorno del obispo Diego a España, fray Domingo prosigue con su actividad y comparte la condición de aquellos con los que vive. Su combate por la fe es sostenido entonces, por la oración de unas mujeres convertidas que abandonaron a los Cátaros y viven en comunidad monástica (1207), en Prouilhe, entre Toulouse y Carcasona. Él puede contar con su sostén, durante los años de inseguridad, que siguen a la invasión de los “Cruzados”, venidos del Norte, convocados por el Papa Inocencio III (1209).

En 1215, el Concilio IV de Letrán prohíben fundar nuevas órdenes religiosas. Pero Domingo, ayudado por su amigo el obispo Fulco de Tolosa, insiste ante Inocencio III para fundar una Orden de Predicadores. De regreso de Roma elige con sus compañeros la Regla de San Agustín para su Orden y en septiembre de 1216, vuelve en tercer viaje a Roma, llevando consigo la Regla de San Agustín y un primer proyecto de Constituciones para su Orden. Y el 22 de Diciembre de 1216 recibe del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retorna a Francia y en el día de la Asunción, 15 de Agosto de 1217, dispersa a los pocos frailes que se le han unido, ante la sorpresa de todos. Enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Allí se manifiesta su poder taumatúrgico con numerosos milagros y se acrecienta de modo extraordinario el número de sus frailes. Meses después enviará los primeros Frailes a Bolonia.

Entre los años de 1217-1221, la vida de Domingo se le fue entre viajes (Roma, Bolonia, Tolosa, Prulla, España, París, Viterbo, Roma, Siena, Venecia…), organizaciones de la Orden y la predicación del Evangelio a fieles e infieles. Habrá que esperar hasta finales de 1218 para ver de nuevo a Domingo en España donde visitará Segovia, Madrid y Guadalajara.

Por mandato del Papa Honorio III, en un quinto viaje a Roma, reúne en el convento de San Sixto a las monjas dispersas por los distintos monasterios de Roma, para obtener para los Frailes el convento y la Iglesia de Santa Sabina.

En la Fiesta de Pentecostés de 1220 asiste al primer Capítulo General de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactan la segunda parte de las Constituciones. Un año después, mayo de 1221, en el siguiente Capítulo celebrado también en Bolonia, revisara la Constitución y acordará la creación de ocho Provincias.

Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, exhausto de tanto trabajo por el Evangelio, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo declaró santo el 3 de julio, con la Bula “Fons sapientiae”.


 

ORDEN DE PREDICADORES O DOMINICOS

VICEPROVINCIA DE BOLIVIA

Fray Gerardo Wilmer Rojas Crespo, O.P.

LOGO OFICIAL VICEPROVINCIApequenho

Los frailes de la Orden de Predicadores o Dominicos llegaron al Nuevo Mundo en septiembre de 1510. Y hacia el año 1539 se integran a la historia de nuestro país Bolivia. Los dominicos primeros en llegar a Charkas (territorio actual de Bolivia) comenzaron con su apostolado entre los aymaras del Reino Lupaqa, lado occidental del lago Titicaca, fundando los primeros puestos misionales para la evangelización, catequización y educación de los nativos. Fundaron las doctrinas de Chukiwit´u, Pumata, Juli, Jilawi, Sipita, Aqura, Yunquyu y Qupaqhawana, en esta última la doctrina llevaba la advocación de Santas Cruces y el templo estaba dedicado a Santa Ana. Hacia mediados de 1574, estas doctrinas de la región del lago sagrado de los Inkas, fueron abandonadas por no aceptar las condiciones que les imponía el virrey Francisco de Toledo, contrario a la línea lascasiana de los dominicos. Asimismo fundaron conventos y cofradías del Rosario en las ciudades principales como La Plata (hoy Sucre) fray Juan de Olías fundó el Convento de Santo Domingo en 1545. El convento de la Plata, era el único en la región de Charcas que tenía un Estudio General (1606). Erigida después como Universidad dominicana. Desde este convento atendían las doctrinas de Presto, Phakcha, Oroncota, Moromoro, Aravate y Supachuy, Tarabuco, Chukichuki y Mototoro. A Potosí llegaron a establecerse hacia 1547, donde fundaron el Convento del Rosario, que tenía bajo su dependencia las doctrinas de San Pedro y San Francisco “el Chico”, situadas en la ranchería de los indios de mit´a; donde desarrollaron su labor apostólica en favor de los mit´ayuqkuna del Cerro Rico. En Tarija fray Francisco Sedeño, que estuvo presente en la fundación de la ciudad (1574), fundó el Convento del “Santísimo Nombre de Jesús” el año 1575. Desde este convento los dominicos misionaron las reducciones de los Chiriguanos de los valles de Salinas y Chikiaca. Hacia 1590, en La Paz fundaron el Convento de San Jacinto de Polonia. Y en Oruro, alrededor de 1600, Fray Nicolás de Agüero fundó el Convento del Santísimo Rosario. En Cochabamba, siendo provincial fray Francisco de la Vega, se fundó el Convento de San José hacia 1606. Finalmente, en 1608 fray Cristóbal de Torrejón fundó en Misk´i el Convento de San Hermenegildo Mártir.

En la evangelización de Charkas, se destacaron muchos frailes dominicos en diversos campos: fray Tomás de San Martín fue el primer Obispo de La Plata; su sucesor fray Domingo de Santo Tomás, publico en 1560 en Valladolid las dos primeras obras escritas de la lengua qhichua (quechua), la Grammatica o arte de la lengua general de los indios de los reynos del Perú, y el Lexicón o vocabulario de la lengua general del Perú; el venerable fray Vicente Bernedo (1562-1619), “el apóstol de Charcas” que vivió y consumió parte de su vida en Potosí y sus alrededores, cuya causa de beatificación está en camino; fray Tomás de Chávez junto a otros frailes hizo incursiones constantes para evangelizar a los nativos fueron las misiones de Mojos, entre los indios Maniqui y Chono, donde los dominicos, entre fray Francisco del Rosario, tenían a su cargo cuatro reducciones, hasta que en 1697 tuvieron que abandonarlas a causa de una rebelión, con la pérdida irreparable de todas las misiones; fray José de Salazar, prior del convento de La Plata, fundó el Beaterio o Casa de Recogimiento de la Tercera Orden Dominicana, bajo la advocación de Santa Catalina de Siena, que permaneció abierto hasta 1928.

La Orden dominicana contribuyó en la construcción y estructuración de las Iglesias locales de Charkas con su mejor elemento, frailes formados, sobre todo los primeros, en centros importantes como Salamanca y Sevilla, donde se respiraba el espíritu de reforma y renovación. A varios de ellos les tocó poner los primeros fundamentos de las nuevas diócesis. La Plata: Fr. Tomás de San Martín, O.P. (1552-1554). Primer obispo. Fr. Domingo de Santo Tomás Navarrete, O.P. (1563-1570). Tercer obispo. Fr. Alonso de la Cerda, O.P. (1587-1592). Sexto obispo. Fr. Jerónimo Méndez de Tiedra, O.P. (1616-1622). Tercer arzobispado. La Paz: Fr. Domingo Valderrama y Centeno, O.P. (1608-1615). Primer obispo. Fr. Bernardo Carrasco de Saavedra, O.P. (1695-1698). Décimo obispo. Fr. José Peralta Barnuevo y Rocha, O.P. (1746-1747). Décimo séptimo obispo. Santa Cruz de la Sierra: Fr. Juan de Arguinao, O.P. (1646-1659). Cuarto obispo. Fr. Juan de Esturizaga, O.P. (1672-1675). Séptimo obispo. Fr. Juan de los Ríos y Berris, O.P. (1687-1692). Noveno obispo. Fr. Jaime de Mimbela, O.P. (1714-1720). Décimo tercer obispo.

Los dominicos, después de la Independencia de Bolivia, abandonaron el país en 1826, como consecuencia de la situación adversa creada por los decretos y leyes antieclesiásticos del Mariscal Antonio José de Sucre, que restringían el normal desarrollo de la vida religiosa, y además de confiscar las propiedades y los conventos.

Tuvieron que pasar más de cien años, luego de la clausura de los conventos, para que la presencia de los Dominicos en Bolivia sea restablecida en 1952, con la llegada de ocho frailes de la Provincia de San Pedro Mártir de Turín (Italia). Los dominicos italianos se establecieron en las ciudades de La Paz y Sucre, cinco de ellos se dedicaron a la dirección del Seminario Mayor de Sucre y los otros tres trabajaron en la atención pastoral en la zona sud de La Paz, donde habían fundado la Parroquia San Miguel de Q´alaqutu, además de atender Río Abajo, P´alqa, Quni y otras comunidades rurales cercanos al cerro Illimani. Permanecieron por poco tiempo, ya que en 1957 tuvieron que dejar la misión en Bolivia y retornar a su provincia. Entre los misioneros italianos cabe mencionar a: fr. Reginaldo Francisco, fr. Manes Voerzio, fr. Francisco Merlino y fr. Antonino Lubatti.

Posteriormente, en 1956 La Provincia San Alberto Magno de los Estados Unidos comenzó sus misión en Bolivia con la llegada de dos primeros religiosos a la ciudad de La Paz, fr. Pedro de Houlihan y fr. Atanasio van Noenen (alemán, afiliado desde 1948), dedicándose en principio al apostolado universitario y otros apostolados. Luego arribaron otros frailes para hacerse cargo de la atención del Seminario San Jerónimo de La Paz. Al poco tiempo se fundó la casa de Cochabamba (1961), con religiosos dedicados al trabajo de la enseñanza en los colegios, la Escuela Normal Católica y en el Instituto Superior de Estudios Teológicos (ISET), así, como también el acompañamiento y asesoramiento del movimiento universitario católico (JUC) y el movimiento estudiantil (JEC). En un segundo momento el trabajo del Vicariato, erigido oficialmente en 1962 y cuyo primer vicario fue fr. Jaime Burke, O.P. se centró en el Instituto Boliviano de Estudios de Acción Social (IBEAS), fundado en 1963 en La Paz; un centro de formación, investigación y asesoramiento en la línea de la Doctrina Social de la Iglesia, que tuvo un fin trágico en 1970, tras su ocupación por los estudiantes se expropio a favor de la Universidad Mayor de San Andrés, hoy ocupado por el Ministerio de Educación. Asimismo, participaron en la Comisión de Justicia y Paz, durante los inicios de la dictadura de Hugo Banzer; y en la fundación y organización de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia. En la misma línea, también se involucraron en la organización de otros grupos en defensa y formación de los trabajadores y obreros, como la Oficina de Asistencia Social de la Iglesia (OASI), para organizar y asesorar a los trabajadores migrantes que iban a las cosechas en el oriente del país; el Centro de Educación de los Trabajadores (CETRA) y el asesoramiento de UNIAPAC. La clausura de IBES llevó a una nueva orientación del Vicariato, los frailes que quedaron se trasladaron a otras ciudades, la comunidad de La Paz quedó muy reducida y la Oruro fue clausurado, dando más importancia a la de Santa Cruz. Con el surgimiento del movimiento carismático en Bolivia, varios frailes de Cochabamba y Santa Cruz se involucraron en su acompañamiento y crecimiento, dando lugar a los dos grandes centros carismáticos: La Mansión (en Santa Cruz), y el Centro San Martín de Parres (en Cochabamba). De entre los muchos frailes del Vicariato San Alberto Magno, que han prestado sus servicios en el país, mencionamos a: fr. Jaime Burke, fr. Mattias Mueller, fr. Joannes Risley, fr. Chrysostomo Geraets, fr. Daniel Roach, fr. Patricio Rearden, fr. Reginaldo Neun, fr. Marcos Paraday, fr. Erik de Wasseige y fr. Oscar Uzín Fernandez.

Más tarde en 1959 los Dominicos de La Provincia Teutonia, Alemania, abrieron también su misión en Bolivia. Arribó a La Paz fr. Adalberto M. Sprinkmeier, que venía con el objetivo de sustituir a los dominicos italianos que habían dejado su misión en Bolivia, permaneciendo sólo dos frailes, fr. Francisco Merlino, que se incorporó al Vicariato San Alberto Magno, fr. Antonino Lubatti que ya trabajaba en Samaipata, a quien se le juntó luego fr. Adalaberto. Posteriormente, con la llegada de otros frailes, se hicieron cargo de la parroquia de Comarapa, oficializado a través de un convenio firmado entre el obispo de Santa Cruz, Mons. Luis Rodríguez Pardo y la Provincia Teutonia el 12 de octubre de 1963. En 1967, luego de estar por dos años como socio del provincial de Quito, fr. Atanasio M. van Noenen se reincorporó definitivamente a su provincia madre, siendo asignado a Comarapa. Y a principio de 1969 se trasladó a la ciudad de Santa Cruz, junto a fr. Andrés Langer, para comenzar su labor misionera en la zona de “El Paraíso”, en donde más tarde se erigió la parroquia de Santo Domingo (1971). Después de prestar servicio en diferentes pueblos de los valles mesotérnicos de Santa Cruz, fr. Canisio Friedrich, quien había llegado a Bolivia en 1963, se trasladó a la ciudad de Potosí a fines de 1986, para dedicarse hasta el presente a la restauración de lo que fue el templo y Convento del Rosario, más conocido como el Convento de Santo Domingo, lugar que albergó a, fr. Vicente Bernedo, convertido después de la independencia del país en la cárcel pública de Potosí. Los dominicos alemanes se dedicaron, durante estos años, principalmente al trabajo parroquial y social en las parroquias de Samaipata, Comarapa, Mairana, Pampagrande, Saipina y Santo Domingo de Santa Cruz, donde construyeron nuevos templos y capillas, y restauraron los ya existentes, como el templo y convento de Santo Domingo de Potosí, construyeron también escuelas, colegios y postas de salud en los diferentes pueblos y el Hospital San Martín de Porres en Comarapa; pero, también algunos se dedicaron a la enseñanza teológica y bíblica en el ISET de Cochabamba y en el Seminario San Lorenzo de Santa Cruz. Finalmente, de entre los misioneros dominicos del Vicariato Fray Vicente Bernedo, mencionamos en particular a: fr. Atanasio van Noenen, fr. Adalberto Sprinkmeier, fr. Canisio Friedrich, fr. Wilfredo Gerigk, fr. Andrés Langer, fr. Gonzalo Drees, fr. Pablo Lasic y fr. Cayetano Reck.

Oficialmente, «LA VICEPROVINCIA DE BOLIVIA», DE LA ORDEN DE PREDICADORES O DOMINICOS, nació el día 14 de Enero, con la fusión de los dos vicariatos (Vicariato Boliviano de la Provincia de San Alberto Magno y Vicariato Fray Vicente Bernedo de La Provincia Teutonia) después de muchos años de trabajo conjunto y un proceso de continuo acercamiento entre los dos vicariatos para la formación de una sola identidad.

El actual Maestro de la Orden de Predicadores, fray Bruno Cadoré, por decreto canónico de 25 de Octubre de 2012 erigió la Viceprovincia de Bolivia, que entró en vigor el día 14 de Enero de 2013 con la posesión del primer Prior Viceprovincial, fray Fernando Delgado Flores. La fundación de la Viceprovincia de Bolivia de la Orden de Predicadores se constituye en una esperanza más para nuestra Iglesia en Bolivia.

Actualmente estamos presentes en las ciudades de Cochabamba, Santa Cruz y Potosí, y en las provincias Florida y Manuel María Caballero del departamento de Santa Cruz. desarrollan diversos trabajos, como son: la atención pastoral del Santuario Mariano de Cotoca, la atención pastoral parroquial y juvenil, la enseñanza teológica y bíblica, la enseñanza en colegios y universidades, la predicación itinerante y el acompañamiento del movimiento carismático católico, formación de laicos, las labores sociales. Además de los de frailes Dominicos, contamos con la presencia de unas dieciséis congregaciones de hermanas dominicas, que prestan su apostolado en diferentes lugares del país; los grupos de seglares o laicos dominicos, organizados en varias ciudades; el movimiento juvenil dominicano; y la presencia de las monjas de la Orden.