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2022 02 20 fray diego ferrufino

13º Domingo del Año

El Evangelio de hoy nos suscita esta pregunta, pero no perdamos de vista un dicho bien popular: “Querer es poder”; lo que nos lleva a reformular la pregunta: ¿Queremos en verdad seguir a Jesucristo?, que también puede inducirnos a formular un corolario: “¿Merece la pena seguir a Jesucristo? Porque si en realidad no nos merece la pena seguir a Jesucristo, tampoco valdrá la pena reflexionar sobre las condiciones de este seguimiento que el evangelista pone en boca de Jesús, y que resultan ser algunas de las expresiones más duras que aparecen atribuidas a Él. Si, como estamos acostumbrados a escuchar, todos hemos sido ya redimidos por Cristo y cabe esperar un mismo destino salvífico para todos, en verdad, que no merecerá la pena complicarnos la existencia con estas preguntas ni con la necesidad de darle una respuesta: ya está todo hecho.

Lectura del libro primero de los Reyes 19, 16b. 19-21

 

En aquellos días, el Señor dijo a Elías en el monte Horeb:
«Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo se Safat, de Abel Mejolá».
Partió Elías de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, quien se hallaba arando. Frente a él tenía doce yuntas; él estaba con la duodécima. Pasó Elías a su lado y le echó su manto encima.
Entonces Eliseo abandonó los bueyes y echó a correr tras Elías, diciendo:
«Déjame ir a despedir a mi padre y a mi madre y te seguiré».
Elías le respondió:
«Anda y vuélvete, pues ¿qué te he hecho?».
Eliseo volvió atrás, tomó la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio. Con el yugo de los bueyes asó la carne y la entregó al pueblo para que comiera. Luego se levantó, siguió a Elías y se puso a su servicio.

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