Cristo Rey del Universo.
La iglesia es uno de los lugares donde nos sentimos a gusto sin importar de dónde somos. Todos hablamos el mismo idioma y nos sentimos acogidos porque ahí está Cristo Rey del universo.
¿Cómo se manifiestan los reyes de este mundo? Bañados en oro, con gente a su alrededor para obedecer sus antojos. En cambio, Cristo Rey de Reyes nos hace ver otra realidad de su reinado. Su trono al nacer fue esa cuna humilde y culmina su reinado en el trono de la cruz. Su corona de rey es
la corona de espinas.
Desde ahí manifiesta cuál es su reinado y qué es lo que quiere para nosotros. Si alguien quiere ser el primero que se haga el servidor de los demás, que se haga el último. Esta misma manera de dirigir debe cumplirse en nuestra familia, por ejemplo. Pero es muy complicado para nosotros porque implica ser coherentes, entre lo que mandamos y lo que hacemos; entre lo que decimos y lo que hacemos. Dar testimonio, sino son solo palabras, una fábula.
El Señor nos pide un testimonio de vida que sea real. Vivamos estos días para llegar a una conversión verdadera. Habrá dificultades, pero el Señor dice “por mi culpa serán humillados, maltratados”. Este espacio es para llenarse de Dios para ir allá afuera a la misión con coherencia, como lo hizo el Rey de Reyes. Que esa amabilidad que mostramos dentro de la iglesia, también
la reflejemos afuera; que, si estamos alzando las manos alabando al Rey de Reyes, no vivamos sin perdonar a mi hermana o mi hermano, incluso dentro de mi propia familia. Eso no es coherencia. Nuestra sociedad fuera muy diferente si aplicamos adentro aquella paz y unidad que reclamamos a los demás.
Hoy día nacional del laico. ¿Dónde están los laicos? Somos parte del barrio, pero ¿tenemos la voz? Si alguien habla mal de la iglesia, ¿callamos o defendemos? Si hablan mal de la iglesia ¡están hablando mal de usted también! Porque todos somos parte de la iglesia. Decimos: “Yo sé cómo son ahí; no me meto para no contaminar mi fe”. ¡¿De qué le sirve su fe si está escapando de su responsabilidad?! Ahí es donde debe hacer oír su voz y hacer cambiar las cosas.
Hagamos lo que el Señor nos pide. Con alegría, con compromiso y con coherencia llevemos a cabo nuestra misión. u


