4º Domingo de Cuaresma
El hilo conductor que atraviesa las lecturas de este domingo es que Dios no mira como miramos nosotros. Nosotros nos quedamos en la superficie, en lo que impresiona, en lo que encaja, en lo que “suena bien”. Y muchas veces, sin mala intención, terminamos haciendo lo mismo con las personas y las reducimos a una etiqueta, a un fallo, a una historia, a un rumor.



