7º Domingo del Tiempo Ordinario
El amor que Dios nos ofrece es además el camino en el que debemos orientar nuestros pasos, ya que el amor no es una experiencia solitaria, sino que se vive y expresa en relación con los demás, formando comunidad.
El ámbito común de nuestra fe debe irradiar esos lazos que nos constituyen como Iglesia, comunidad cristiana que comparten con un solo corazón y un mismo espíritu. Lógicamente la unidad se vive en la diversidad de sus miembros, pues cada uno va realizando su misión y desarrollando su carisma. Pero siempre teniendo la perspectiva de formar un grupo, una comunidad, una Iglesia.



