4º Domingo de Pascua
En este día estamos invitados a orar y a reflexionar sobre la vocación, realidad que toca lo más profundo de nuestro ser y de nuestra libertad. El Papa Pablo VI achacaba la escasez de vocaciones sacerdotales, que ya se estaba viviendo entonces, a una falta de vitalidad en la salud espiritual de toda la familia católica.
La vocación sacerdotal está al servicio de todas las demás vocaciones en la Iglesia. Por eso, orar por las vocaciones sacerdotales es, en el fondo, orar por todas las vocaciones y por el bien de toda la Iglesia.



