Domingo de Resurrección
Hemos escuchado cómo relata el libro del Génesis las primeras consecuencias del Pecado Original, cuando Adán y Eva comieron del fruto del árbol prohibido. Primero Adán se ve desnudo y siente vergüenza de sí mismo. Después, cuando Dios le pregunta, él le echa la culpa a Eva y ésta se la echa a la serpiente.
Proclamando el salmo 129, nosotros, junto al salmista, nos ponemos en manos de Dios con un corazón arrepentido, confiando en que perdonará nuestros pecados.



