26º Domingo del Tiempo Ordinario
Congregados hoy por el Señor, Dios nos ama y nos ofrece la posibilidad de encontrarlo a pesar de nuestros pecados. Hoy, nuestros Obispos, nos invitan a participar de la Jornada Nacional de la Biblia e iniciar la Semana de la Hermandad entre la Iglesia en Bolivia y las Diócesis alemanas de Hildesheim y Tréveris.
El profeta afirma que cada persona es responsable de sus pecados. Por tanto, la libertad humana implica la posibilidad de hacer el mal, a pesar de la bondad de Dios.
Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 24-28
Si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso vivirá?
Ninguna de las obras justas que haya hecho será recordada: a causa de la infidelidad y del pecado que ha cometido, morirá.
Ustedes dirán: “El proceder del Señor no es correcto”. Escucha casa de Israel:¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida.
Él ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que habia cometido: por eso, seguramente vivirá, y no morirá.
Palabra de Dios. / Te alabamos, Señor.
Salmo responsorial 24, 4-9
R. Acuérdate, Señor, de tu compasion.
Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos.
Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque Tú eres mi Dios y mi salvador,
y yo espero en ti todo el día.
R.
Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
porque son etemnos.
No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud:
por tu bondad, Señor, acuérdate de mi según tu fidelidad.
R.
El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
Él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.
R.
San Pablo nos presenta el programa para nuestra vida cristiana, recordando el modelo de Jesús entregado hasta la muerte, y así glorificado por Dios.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 2, 1-11
Hermanos:
Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos.
Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por interés ni por vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Vivan con los mismos sentimientos que hay en Cristo Jesús.
Él, que era de condición divina, no consideré esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentandose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.
Por eso, Dios lo exalté y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor’.
Palabra de Dios. / Te alabamos, Señor.
La parabola nos presenta a dos hijos que acuden al llamado de su padre, pero responden de distinta manera. Las acciones hablan a Dios més que nuestras palabras.
Aleluya.
“Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Sefior.
Aleluya.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 21, 28-32
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: “Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña”. El respondió: “No quiero”.
Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondio: “Voy, Señor’, pero no fue.
¿Cual de los dos cumplió la voluntad de su padre?” “El primero”, le respondieron. Jesús les dijo: ‘Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios.
En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él».
Palabra del Señor. / Gloria a Ti, Señor, Jesús.



